
El dominó surgió hace mil años en China a partir de los juegos de dados. No parece que la forma actual de 28 fichas dobles y rectangulares fuese conocida en Europa hasta que, a mediados del siglo XVIII, la introdujeran y extendieran los italianos por todas partes.
En cuanto a la etimología del término dominó, al igual que en lo referente al origen del juego, no tenemos una certeza absoluta. La creencia más extendida sobre su nacimiento es que proviene del término domino, que es la 1ª persona del presente de indicativo del verbo latino dominare (dominar), y que es la expresión que utilizan los jugadores cuando colocan la última ficha. La transformación de palabra llana en aguda (dominó) se pudo deber a la adecuación de dicha palabra a la particular pronunciación de los franceses.
Su popularidad en los países latinoamericanos es inmensa, particularmente en el Caribe Hispano (Venezuela, Colombia, República Dominicana, Puerto Rico, Cuba, Panamá, México, etc.).
Las fichas con igual número de puntos en ambos cuadrados se conocen como dobles (mulas en latinoamerica, chanchos en Chile). Así mismo las fichas con uno de los cuadrados sin puntos se llaman blancas (peladas en Chile) y las que tienen un punto se conocen como pitos o unos. Así, con los doces, treces, cuatros y cincos hasta llegar a los seises.

El juego consistente en casar fichas con doble valor en su cara, independientemente de que estos valores representaran puntos, letras, signos, animales o cualquier otra imagen, es muy antiguo y se desconoce exactamente su origen, aunque se sabe que era conocido y practicado por chinos, egipcios y árabes, y de forma más o menos parecida se practicaba en la prehistoria de numerosas culturas.
En estas civilizaciones ancestrales se debieron servir de los materiales en uso en aquellas épocas: hueso, piedra, madera, marfil, y el diseño de las piezas o fichas debió de ser el más estable y adecuado al doble valor de cada una: lo más parecido a prismas rectangulares de pequeña altura, cuyos valores en cada mitad de la cara irían grabados con los símbolos propios de cada cultura. En cuanto al número de las piezas y las normas del juego, son datos que se pierden en el tiempo.

Para iniciar el juego los jugadores de cada pareja se colocan alternativamente alrededor de una mesa quedando en posiciones enfrentadas los miembros de cada pareja respectivamente.
Antes de empezar, las fichas se colocan boca abajo sobre la mesa y se revuelven para que los jugadores las recojan al azar en igual número cada uno (normalmente 7).
Hay varias maneras de empezar la primera ronda. Una es que empieza el jugador que tiene el seis doble, y continua el jugador situado a su derecha. Otra puede ser el que saque la ficha más alta de todos, o también puede llegarse a un acuerdo antes de empezar la partida si una pareja quiere dar ventaja a la otra. Si se juega más de una, se puede repetir cualquier método en las siguientes, o por ejemplo, empieza la pareja perdedora o ganadora.
En las siguientes rondas, empezará el jugador a la derecha del que empezó la ronda anterior. Podrá tirar cualquier ficha, no tiene porqué ser doble. Al finalizar la ronda, la persona que repartió deberá revolver las fichas (también llamado fregar, hacer la sopa, sacar pecho, etc.) para la próxima mano.

En su turno cada jugador colocará una de sus piezas con la restricción de que dos piezas sólo pueden colocarse juntas cuando los cuadrados adyacentes sean del mismo valor (ej. el 1 con el 1, el 2 con el 2, etc. hasta el 6).
Es costumbre colocar los dobles de forma transaversal y el hacerlo suele llamarse doblarse.
Es frecuente en el juego que alguno de los jugadores tire, por ejemplo, el último de los seises quedando únicamente por tirar el seis doble. En este caso se dice que ha matado el seis doble. El jugador que lo tenga no podrá ya ganar la ronda.
La mano continúa hasta que se da alguna de las dos situaciones:
- Alguno de los jugadores se queda sin fichas por colocar en la mesa. En este caso el jugador se dice que dominó la partida.
- En caso de cierre, tranca o tranque, es decir, cuando a pesar de quedar fichas en juego ninguna pueda colocarse, ganará el jugador o pareja cuyas fichas sumen menos puntos. Esto solamente sucede cuando el mismo número está en ambos extremos del juego, y las siete fichas de ese número ya han sido jugadas.
Otros vínculos para conocer la Historia del Dominó:






